Acapulco, Guerrero.— La tragedia volvió a tocar las puertas de la seguridad nacional. Este miércoles se confirmó el feminicidio de la Soldado Policía Militar Stephany Carmona Rojas, asesinada presuntamente por el Sargento Segundo Yair Manuel Ramírez de la Cruz, quien tras el crimen se encuentra prófugo. El hecho ocurrió dentro de las instalaciones de la Guardia Nacional en Acapulco, un espacio que debía ser símbolo de protección y respeto.
Stephany, joven militar comprometida con su labor, fue víctima de la violencia que tantas veces había jurado combatir. Su muerte deja al descubierto una dolorosa verdad: ni siquiera quienes visten el uniforme están a salvo del machismo y la impunidad que siguen arrebatando vidas en México.
Compañeros de la institución, familiares y amigos lamentaron profundamente su partida y exigieron una investigación a fondo. Su voz, su presencia y su vocación no deben quedar reducidas a una cifra más. Detrás del uniforme, había una mujer con sueños, metas y esperanza.
El caso de Stephany Carmona Rojas no puede ser olvidado. Es una herida que interpela al sistema y a todos los que callan ante la violencia. Su memoria debe convertirse en un llamado urgente para que las mujeres dentro de las fuerzas armadas tengan lo que hoy le fue negado a ella: seguridad y justicia.
Descanse en paz, Stephany Carmona Rojas. 💜


