Acapulco, Guerrero.– La colectiva Glorieta de las Mujeres que Luchan denunció públicamente la liberación de cuatro hombres implicados en el feminicidio de la niña Ayelín Iczaé Gutiérrez Marcelo, un caso que consideran un reflejo más de la impunidad y la “justicia imposible” que enfrentan las víctimas en México.
Ayelín fue desaparecida y posteriormente víctima de feminicidio a los 13 años de edad en Tixtla, Guerrero, en 2020. En septiembre de 2025 —a cinco años del crimen y tras un largo y doloroso camino de búsqueda de justicia encabezado por su madre, Flora Marcelo, y sus hermanas— la Fiscalía General del Estado de Guerrero informó que se había obtenido una sentencia condenatoria de 40 años de prisión contra los cuatro responsables. La resolución fue emitida por la jueza Mariela Soraya Alfaro Zapata.
Sin embargo, hace unos días, la magistrada Indalecia Pacheco León dictó sentencia absolutoria para los cuatro hombres que previamente habían sido condenados, decisión que provocó indignación entre colectivos feministas y familiares de la víctima.




La colectiva subrayó la contradicción entre esta resolución y los propios posicionamientos públicos de la magistrada, quien en la portada de su perfil de Facebook señala: “Como personas juzgadoras es sumamente importante tener claridad sobre qué es la violencia por razón de género, cómo se origina y por qué debemos proteger a las víctimas de inmediato. Las resoluciones de una jueza o juez no deben dictarse por criterios personales sobre si es grave o no es grave la violencia que han sufrido las víctimas. La violencia debe ser medida y abordada profesionalmente por las personas juzgadoras”. Para las activistas, al resolver la absolución nunca se dimensionó el enorme daño que este tipo de decisiones provoca en las víctimas y sus familias.
Flora Marcelo, madre de Ayelín, expresó su dolor y enojo ante lo que considera una nueva revictimización por parte del Estado:
“El Estado debería ser empático con toda persona que vive un acto de violencia de esa magnitud. Esto, para mí como mamá, es un claro ejemplo de que estamos solas. Las instituciones, después de que no hacen un buen trabajo, nos revictimizan, nos criminalizan, nos hacen sentir culpables. No piensan en el daño que nos hacen vivir a nosotras como víctimas. Tratamos de sobrellevar este vacío, este dolor, y no solo eso, sino que también tenemos que lidiar con gente inepta que no hace bien su trabajo. La magistrada Indalecia Pacheco León declaró sentencia absolutoria para los cuatro sin ver más allá de la ausencia, del dolor. El Estado cada día olvida a las familias y se enfoca más en proteger sus intereses personales”.
La colectiva Glorieta de las Mujeres que Luchan advirtió que este caso no es un hecho aislado, sino parte de un patrón de impunidad que desalienta a las familias que buscan justicia y envía un mensaje de desprotección a niñas y mujeres en el país.
Al cierre de su pronunciamiento reiteraron su exigencia:
¡Justicia para Ayelín Iczaé!

