Agencia de Noticias Guerrero (ANG).-
Mientras el magisterio guerrerense arrastra adeudos, retrasos y promesas incumplidas, el secretario general de la Sección 14 del SNTE, Silvano Palacios Salgado, parece más ocupado en opinar sobre nombramientos ajenos que en resolver los problemas reales de su propio gremio. La constante ha sido la misma: declaraciones públicas, comunicados y entrevistas, pero pocos resultados tangibles para los trabajadores de la educación.
Ahora, Palacios levanta la voz para descalificar el nombramiento surgido de la CETEG en la región Montaña, argumentando falta de legalidad y cuestionando los llamados “usos y costumbres”. Sin embargo, esa firmeza contrasta con la tibieza —o ausencia total— de acciones cuando se trata de exigir con contundencia al gobierno estatal el cumplimiento de pagos y prestaciones que llevan meses, e incluso años, en el rezago.
Docentes, personal administrativo y jubilados coinciden en una percepción cada vez más extendida: la dirigencia sindical se ha convertido en un simple vocero de inconformidades, no en un verdadero contrapeso. Las mesas de diálogo se acumulan, las minutas se firman, pero los beneficios no llegan completos ni a tiempo. Mientras tanto, Palacios insiste en justificar retrasos con explicaciones presupuestales que poco alivian a quienes dependen de esos recursos para subsistir.
El caso del Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación y de los homologados es un ejemplo claro. Los pagos se anuncian, se reprograman y se “gestionan”, pero siempre bajo presión de protestas, tomas o amenazas de movilización que surgen desde las bases, no desde la dirigencia. El sindicato reacciona cuando el conflicto ya estalló, no antes.
En el sector de jubilados, la situación es aún más crítica. Miles de trabajadores en retiro siguen esperando mesadas incompletas, mientras el líder sindical se limita a “advertir” posibles movilizaciones, una narrativa repetida que hasta ahora no ha cambiado la realidad de los adeudos.
Para muchos agremiados, el problema no es sólo la falta de resultados, sino la desconexión total entre la dirigencia y la base trabajadora. En lugar de encabezar una defensa firme del magisterio, Silvano Palacios parece haber optado por una dirigencia cómoda, más preocupada por el discurso político y el control sindical que por resolver las carencias que golpean día a día a los trabajadores de la educación en Guerrero.

