Agencia de Noticias Guerrero (ANG). En la quietud engañosa de la madrugada de este martes, el silencio del Centro de Chilpancingo fue roto por la violencia: “ratas de dos patas” despojaron de sus pertenencias al periodista Pablo Israel Vázquez Sosa. Sin más compañía que la incertidumbre, buscó ayuda… pero no encontró a nadie: ni policía municipal, ni estatal, ni Guardia. La ciudad, desierta de autoridad, lo dejó solo frente al miedo.
El hecho exhibe la vulnerabilidad en la capital y enciende la alerta sobre la urgente necesidad de mayor coordinación y vigilancia. Hoy la solidaridad es para el compañero Pablo Israel, pero el reclamo es claro: Chilpancingo no puede seguir a oscuras en materia de seguridad.ANG


