Agencia de Noticias Guerrero (ANG).- La de este martes, todo terminó de forma brutal. Gerardo Salgado, propietario de la Ferretería El Surtidor, fue asesinado junto a su automóvil, estacionado frente a su centro de trabajo, sobre el Periférico Sur.
No solo cayó un comerciante conocido en Iguala; cayó un hombre que todos los días apostaba por el trabajo honesto. En cuestión de segundos, la ferretería dejó de ser un lugar donde se vendían herramientas para convertirse en el escenario del dolor, mientras familiares, amigos y clientes intentaban comprender cómo una jornada laboral terminó en tragedia.
Detrás de cada persona asesinada hay hijos que esperaban un abrazo, una familia que pierde su sostén y un negocio que hoy baja la cortina por el luto. Los números oficiales hablan de homicidios; las familias hablan de ausencias que nunca podrán reemplazarse.


